13 de noviembre de 2010

13 de noviembre de 2010: la tempestad y Chile


Antes de ayer por la noche tormenta, casi tempestad por su intensidad, frente a la costa barcelonesa. En una noche transparente por el viento, en la que se dibujaban exactas, casi perfectas, las nubes plateadas sobre un cielo morado intenso, los relámpagos iluminaban la ciudad desde el mar. Intensos fogonazos que retrataban la hiedra y el jazmín como si estuvieran iluminadas las luces de la terraza. Belleza de la transparencia y de la naturaleza desatada lejos, a distancia -donde podía ser contemplada sin peligro: una perfecta ocasión para divagar a retazos entre rayos. Esta vez le tocó el turno a la película Missing, de Costa-Gavras que había vuelto a ver un par de días antes. Las matanzas del golpe de estado de Pinochet, tan lejanas ahora, las masacres perpetradas por aquel viejito en silla de ruedas en sus últimos años, la evidencia de la complicidad del gobierno de los Estados Unidos y las limitaciones de la justicia penal internacional... Sí, Pinochet pasó un mal rato gracias al juez español Baltasar Garzón. Sí, la mayor parte de los miembros de la Junta Militar fueron juzgados. No obstante, poco, demasiado poco y, lo peor, la impunidad de los dirigentes norteamericanos a los que nadie sentó en un tribunal ni los sentará jamás.

Hace años que abandoné el antiamericanismo primitivo. Hace años que decidí que las guerras que se pierden en el campo de batalla no se ganan en la memoria. Hace tiempo que todo dejó de ser claro y limpio. Pero hay evidencias y humildes verdades: hubo un golpe de estado cruel y criminal en Chile, amparado por Estados Unidos y promovido por la extrema derecha chilena y las multinacionales norteamericanas, que se cobró centenares o miles de víctimas inocentes, que vulneró los principios democráticos y para el que tal vez no haya habido reparación suficiente. Todo lo demás, es secundario. Ahí hay una dura, sangrante y terrible "modesta verdad de hecho". No todo es relativo por muchas burbujas lingüísticas en las que vivan poetas y filósofos profesionales.