13 de enero de 2014

Odios "eternos" y justicia "cósmica"


Ni un asomo de piedad o compasión. Más bien, satisfacción por una larga agonía y una breve pero intensa retahíla de insultos que no vienen al caso fueron la respuesta que uno dio a la muerte de Ariel Sharon. Esperaba algo más de mí mismo pero está claro que no es fácil vencer los odios simbólicos "eternos" ni con el paso del tiempo y que cuando uno establece ciertos veredictos de culpabilidad "cósmica" no se ajusta a la racionalidad y, menos aun, considera expiada la deuda o sentados los principios de la penitencia. En esos casos no hay reinserción posible ni amnistía. Es lamentable, sin paliativos, no ser capaz de respetar los principios racionales que uno tiene a gala proponer.