3 de enero de 2017

Derechizaciones

La reacción ante un par de comentarios sarcásticos y pretendidamente jocosos que uno realizó el otro día al pasar por la Feria del Consumo Responsable (Economía social y solidaria), que por segundo año consecutivo está instalada en la Plaza de Catalunya, y una reciente conversación con Eduardo Moga acerca de una aparente "derechización" que, a la reduccioniosta mirada de algunos, parecerían sugerir determinadas observaciones y comentarios vertidos en este cuaderno están a un paso de obligarme a exponer, a modo de justificación autocrítica a la vietnamita, los motivos por los cuales en algunos aspectos no puedo identificarme con algunas tesis de la llamada "izquierda política" sin que ello equivalga a ningún alineamiento claro con sus oponentes. El problema es que tal propósito choca, por un lado, con la fuerza de la pereza que provoca el enfrentamiento con la simplicidad e implica, por otro, aceptar de algún modo un veredicto moral heterónomo y ajeno a la reflexión crítica de la que esta izquierda se proclama estandarte aun cuando su historia contradice ampliamente esta presunción. Veremos. De todas formas, mientras se le da vueltas, un ejemplo a título de tropo: entre la opción de convertir el espacio central de la ciudad en una pista de hielo para acceder a la cual hay que pagar una buena cantidad de euros que no está al alcance de todos los bolsillos y la de instalar una muestra de organizaciones que promueven una actividad económica "social y sostenible" gratis, de libre acceso y con diversos montajes para que los niños se aburran - o distraigan que de todo hay - un rato, no hay color desde el punto de vista de las posibilidades de disfrute colectivo. Ahora bien, de ahí a creerse a pies juntillas la retórica ludita, antiintelectual, artesana y filoagraria de cierto anticapitalismo que amalgama ciencia, técnica y estructura económica en un todo indivisible y que domina en esta exposición y en el imaginario de algunos de los que la han promovido hay demasiado trecho: es un discurso preferible en muchos aspectos al que se articula en torno al consumo desaforado y el egoísmo pero, como el "socialismo o barbarie" del que hablaba hace días, sólo debería ser tomado con cautela, como opción menos mala. Ya está ¿Derechización? En fin... Pues qué le vamos a hacer. Sólo una precaución: no estaría de más que leyeran un poco a Marx quienes realizan semejante deducción con tanta ligereza.

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